¿Por qué una auditoría externa agrega valor?

OPINIÓN

PULSO 12/07/2017

Por José Monsalve. El hecho de que la mayoría de los dictámenes sean “opiniones limpias” obedece a que las compañías registran los ajustes exigidos por los auditores y reguladores.

El valor agregado de una auditoría externa es contribuir a la confianza en los estados financieros de uso público (EEFF) de una compañía. La afirmación anterior se sustenta en que agrega objetividad de juicio, es decir, la visión independiente de un tercero, ejercida con imparcialidad y escepticismo profesional, la que busca proveer -además de lo anterior- seguridad razonable respecto de dos temas clave en la medición de resultados de la gestión de una compañía: (1) lo apropiado de las políticas y criterios contables relevantes utilizados en la confección de sus EEFF; (2) la razonabilidad de las estimaciones contables significativas efectuadas por la compañía, por ejemplo, provisiones, vidas útiles, valores justos, deterioro y otras, donde se utiliza juicio y son números blandos y no duros, como el saldo en bancos.

Los protocolos o normas de auditoría aplicables a una auditoría externa de EEFF también consideran evaluar el llevar a cabo procedimientos o pruebas selectivas cuya naturaleza, oportunidad y alcance dependen del juicio profesional del auditor, buscando disponer de evidencia suficiente y apropiada sobre los montos y revelaciones de los EEFF -que no existan errores importantes involuntarios o intencionales-, es decir, que las aseveraciones implícitas contenidas en los mismos sean válidas: existencia, propiedad, valorización, corte, derechos y obligaciones, revelaciones.

Al finalizar su auditoría el auditor dispone de cuatro opciones de dictamen sobre los EEFF tomados en su conjunto: opinión con salvedades; opinión adversa; abstención de opinión, y opinión limpia si está convencido de que la situación financiera, resultados, flujos de caja y revelaciones contenidas en los EEFF a ser usados por accionistas, inversionistas y otros stakeholders están bien representados conforme a IFRS. El hecho de que la mayoría de los dictámenes sean “opiniones limpias” obedece a que las compañías registran los ajustes exigidos por los auditores y, también, a que los reguladores tampoco están aceptando EEFF con desviaciones de los IFRS.

La confianza en miles de EEFF de compañías que operan en un mercado de capitales global -cuya preparación y responsabilidad recae en gerentes generales y directores generalmente desconocidos para los distintos stakeholders y minoritarios que no administran- no sería la misma si estos sólo representaran el mejor leal saber de cada compañía y no existieren auditores externos que suscriban, tanto como empresa auditora como bajo la firma personal de uno de sus socios, su dictamen u opinión sobre la razonabilidad de su contenido; es decir, que arriesguen desde sanciones civiles como multas con impacto en su carrera profesional, reputación y pérdida de clientes en caso de negligencias, hasta sanciones penales de cárcel e incluso de licencia para operar como auditora en caso de llegar a probarse una actuación dolosa. Auditar EEFF nunca ha sido trivial ni carente de responsabilidades.

*El autor es presidente Asociación de Auditores Externos A.G.

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