Hay una manera para que los países en desarrollo combatan la evasión fiscal

Después de los Panama Papers, los Paradise Papers provocaron nuevamente la indignación de los ciudadanos, quienes denuncian la evasión fiscal como la parte oculta y vulnerable del capitalismo.
José Antonio Ocampo, codirector del Banco Central de Colombia.
José Antonio Ocampo, codirector del Banco Central de Colombia.

 

José Antonio Ocampo, presidente de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT)  y codirector del Banco Central de Colombia

 

Mientras el trabajador común no tiene más opción que pagar sus impuestos, los individuos ricos y las empresas multinacionales pagan apenas una parte de lo que les corresponde.

Lo más sorprendente es que las multinacionales lo hacen de manera legal, porque sus subsidiarias son consideradas entidades distintas, es decir, empresas independientes. Fijan los precios de las transacciones entre sus subsidiarias garantizando que las ganancias sean gravadas en los países donde los impuestos son más bajos y no donde realmente tiene lugar la actividad económica y la creación de valor. A esta práctica se le conoce como el “sistema de precios de transferencia”.

Este sistema ha incrementado, además, la competencia tributaria, presionando a los países a adoptar tarifas más bajas. Desafortunadamente, la significativa reducción de las tarifas del impuesto de la renta a las sociedades en la reciente reforma fiscal de los Estados Unidos (del 35 % al 21 %) acelerará esta carrera hacia abajo. Políticos en la India, Brasil, México y otros países en desarrollo han declarado que tendrán que seguir esta tendencia si quieren mantener su competitividad, atraer inversión extranjera y crear (o salvar) empleos.

Todos los países tienen derecho a ser competitivos. Y pueden serlo de maneras extraordinarias, por ejemplo, creando infraestructura eficiente o desarrollando sistemas de educación, ciencia y tecnología de alta calidad. Pero robar los ingresos fiscales de otros países debería estar prohibido, y las multinacionales no deberían amenazar a los gobiernos con irse de sus territorios a menos que se reduzcan los impuestos. De hecho, el primer principio básico de responsabilidad social empresarial debe ser que las compañías deben pagar su cuota justa de impuestos en los países donde operan.

Esta carrera tiene consecuencias devastadoras, especialmente en los países en desarrollo, ya que estos dependen en mayor medida del impuesto de la renta a las sociedades: alrededor del 16 % de sus ingresos tributarios, en comparación con el 8 % en los países desarrollados. La reducción de ingresos tributarios se traduce en falta de recursos para la educación, la atención médica, los programas de reducción de la pobreza, la infraestructura y la lucha contra el cambio climático.

La única manera de detener esta tendencia es la cooperación global. Hoy en día los países en desarrollo tienen claro que el paquete de reformas al sistema tributario internacional, presentado hace casi tres años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el G20, es un avance, pero es insuficiente. El proyecto, conocido como el Plan de Acción contra la Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés), fue un importante paso en la dirección correcta, ya que introdujo el reporte país por país de ganancias e impuestos pagados por las multinacionales más grandes, y el intercambio de información entre los países.

Pero el plan falló en atacar a la raíz del problema, el cual no es otro que el sistema de precios de transferencia. Este aún permite a las empresas mover sus ganancias a donde quieran para aprovechar las jurisdicciones con los impuestos más bajos. Estas reglas están en contra de los países en desarrollo.

La Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa (ICRICT), que yo presido, evaluó propuestas alternativas a este sistema en un reporte reciente. En nuestra opinión, la base más justa y efectiva para decidir cómo las ganancias deben ser gravadas, es que las multinacionales paguen impuestos como una sola empresa que realiza negocios a través de las fronteras internacionales.

Las ganancias correspondientes se distribuirían después, para fines tributarios, entre los países donde opera de acuerdo con factores tales como ventas, empleos generados y recursos naturales utilizados. Estos factores deben ser elegidos para reflejar la verdadera actividad económica que lleva a cabo la multinacional en cada jurisdicción. La Unión Europea está considerando actualmente una propuesta de tratar a las multinacionales como una sola empresa dentro de sus fronteras.

En este sistema los países podrían continuar compitiendo a través de la reducción de las tasas de impuestos a la renta corporativa, para incentivar la inversión o la reubicación de actividades, como hacen actualmente. Por este motivo, nuestra propuesta sugiere que los países acuerden también un impuesto de renta mínimo a las sociedades de por lo menos entre el 15 al 25 %.

Mientras tanto, los países en desarrollo no deben esperar pasivamente. Pueden llegar a acuerdos regionales, por ejemplo, sobre la tasa mínima de impuesto a las sociedades. También pueden emplear el sistema, actualmente usado por Brasil, de acuerdo con el cual las filiales locales están sujetas a cantidades mínimas de ingresos gravables estimados con base en márgenes brutos sobre las transacciones que realizan.

Finalmente, estos asuntos no deberían ser discutidos solamente por la OCDE sino también por la ONU, la única organización que por sí sola puede dar legitimidad a las reglas de un sistema de esta naturaleza.

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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Cuotas de sostenimiento en clubes sociales se deben facturar al titular de la acción

dian
(Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Concepto 1831, 12/19/2017 )

Teniendo en cuenta lo previsto en el literal c) del artículo 617 del Estatuto Tributario, según el cual dentro de los requisitos que debe tener la factura están los apellidos y nombre o razón social y NIT del adquirente de los bienes o servicios, junto con la discriminación del IVA pagado, se entiende que es a esta persona a quien se debe facturar y, en el caso particular de las cuotas de sostenimiento de los clubes sociales, al titular de la acción, indicó la Dian. Las mencionadas cuotas de sostenimiento se consideran gravadas con el IVA, considerando el régimen general del tributo y al no estar expresamente excluidas.

 

Tope de usura para créditos de consumo baja a 31,02 %

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(Superfinanciera, Resolución 0259, 02/28/2018 )

La Superintendencia Financiera certificó el interés bancario corriente para la modalidad de crédito de consumo y ordinario, que regirá entre el entre el 1º y el 31 de marzo del 2018, en 20,68 % efectivo anual, lo cual representa una disminución de 33 puntos básicos (0,33 %) en relación con la anterior certificación (21,01 %). Así, el interés máximo que se podrá cobrar en dicho periodo para los créditos ordinarios será de 31,02 % efectivo anual.

 

4.800 contribuyentes han sido seleccionados para facturar electrónicamente

dian
(Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Comunicado, 02/26/2018 )

Así lo informó la Dian, de acuerdo con lo definido mediante las resoluciones 072 del 2017 y 010 del 2018. Lo anterior en cumplimiento de lo establecido en el artículo 308 de la Ley 1819 del 2016. Así mismo, indicó que se han recibido 1.522.142 documentos electrónicos (facturas, notas débito y crédito) por un valor de $ 22,7 billones, facturados a un total de 199.258 adquirentes electrónicos. Se calcula que, al 1° de enero del 2019, el total de facturadores electrónicos ascienda a 450.000, según el reporte. En la actualidad, han sido autorizados por la entidad 44 proveedores tecnológicos para prestar servicios de facturación electrónica. Durante los próximos días se pondrá a disposición la solución “Facturación Gratuita Dian” a través de la cual los empresarios, especialmente el micro y pequeños, podrán expedir las facturas electrónicas de sus transacciones.

 

Descuento en renta por donaciones a entidades sin ánimo de lucro requiere calificación en el régimen especial

dian
(Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Concepto 1830 (34117), 02/21/2018 )

Teniendo en cuenta las modificaciones que hizo la Ley 1819 del 2016 a los artículos 125 y 257 del Estatuto Tributario, las donaciones no son deducibles del impuesto sobre la renta, sino que dan lugar a un descuento del mismo. En el caso de las donaciones a entidades sin ánimo de lucro, estas deben estar calificadas en el régimen especial del impuesto, para lo cual se debe surtir el correspondiente proceso de acuerdo con lo señalado en el artículo 356-2. Así lo indicó la Dian, en reciente concepto.

 

Omitir el NIT en documentos equivalentes impide que puedan tenerse como prueba de la deducción por intereses a particulares

CONSEJOESTADO
(Consejo de Estado Sección Cuarta, Sentencia 25000232700020090018701 (20858), 12/13/2017 )

Así lo advirtió la Sección Cuarta del Consejo de Estado, luego de explicar que el reglamento señaló, como primer requisito formal, el número de identificación tributaria (NIT) de la persona o entidad beneficiaria del pago, ante la necesidad de certeza de la Administración sobre las transacciones económicas con relevancia tributaria. Según la Sala, ello es así porque el NIT es un número que asigna la Dian para identificar a las personas naturales y jurídicas y demás sujetos de obligaciones administradas por esa entidad, que permite la individualización de esas personas en forma inequívoca para todos los efectos en materia tributaria y, en especial, para el cumplimiento de las obligaciones de dicha naturaleza. Todo, a su juicio, con la finalidad de establecer la existencia y cumplimiento de estas (C. P. Jorge Octavio Ramírez).

 

Valores adicionales al servicio de restaurante y con ocasión del mismo no están gravados con IVA

dian
(Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Concepto 1819 (34093), 12/20/2017 )

Una cosa es que se preste el servicio de restaurante según la definición que prevé el artículo 512-8 del E. T., donde los valores adicionales hacen parte de la base gravable del impuesto al consumo, incluidos en el precio, y que se generan con ocasión de la prestación del servicio, y otra que adicionalmente al servicio de restaurante propiamente dicho se desarrollen otras actividades comerciales, tales como la venta de bienes y/o prestación de servicios gravados con el impuesto sobre las ventas, en cuyo caso se causará este impuesto no por y con ocasión del expendio de comidas que se enmarcan dentro del concepto de restaurante, sino por otra actividad gravada. Así lo precisó la Dian, al tiempo que consideró no necesario aclarar los conceptos 62588 y 4797 del 2014 y 5032 del 2017.