Copropiedad debe evaluar deterioro de sus cuentas por cobrar y establecer un procedimiento para reconocer pérdidas

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(Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Concepto 507, 07/24/2017 )

El Consejo Técnico de la Contaduría Pública respondió a varias inquietudes relacionadas con la contabilidad en las copropiedades. Así, entre otros asuntos, indicó que una copropiedad debe evaluar si existen evidencias de deterioro de sus cuentas por cobrar y, si es así, establecer un procedimiento para reconocer las pérdidas por deterioro correspondientes, con fundamento en la información disponible en cada fecha de cierre. Así mismo, deberán efectuarse las revelaciones necesarias para que los usuarios de los estados financieros puedan conocer los cambios en el valor de la cartera, los incrementos, disminuciones, castigos, etc. Si con fundamento en la información disponible se considera que una cuenta por cobrar no es recuperable y no se reconocen las pérdidas por deterioro, el patrimonio de la copropiedad estaría sobreestimado.

 

Novedades en el marco normativo para empresas que no cotizan en el mercado de valores

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(Contaduría General de la Nación, Resolución 310, 07/31/2017 )

Mediante la Resolución 310, la Contaduría General de la Nación incorporó al marco normativo para empresas que no cotizan en el mercado de valores, y que no captan ni administran ahorro del público, el procedimiento contable para el registro de los procesos judiciales, arbitrajes, conciliaciones extrajudiciales y embargos sobre cuentas bancarias, y modifica el catálogo general de cuentas.

 

Independencia y autonomía de las normas de contabilidad crea la necesidad de realizar conciliaciones

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(Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Concepto 477, 05/30/2017 )

Todas las personas naturales o jurídicas pertenecientes al sector privado y que estén obligadas a llevar contabilidad o que la necesiten como medio de prueba deben aplicar lo previsto en la Ley 1314 del 2009 y sus decretos reglamentarios. Para ello, recordó el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, cada entidad debe elegir el grupo al cual pertenece, según características e independientemente de que se trate de una entidad con o sin ánimo de lucro, y aplicar e implementar uno de los tres marcos técnicos normativoscontenidos en el  Decreto 2420 del 2015 y sus modificaciones, es decir, completas (grupo 1), pymes (grupo 2) y microempresas (grupo 3). De otra parte, aclaró, existe independencia y autonomía de las normas de contabilidad e información financiera frente a las tributarias, por lo que deben realizarse las conciliaciones necesarias.

 

Implicaciones de las tecnologías digitales para los SMP

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Por Paul Thompson , Director de la Federación Europea de Contadores y Auditores de PYME | 28 de junio de 2017 | 

Los principales medios empresariales se centran cada vez más en las implicaciones de los avances tecnológicos en el lugar de trabajo y en las profesiones. Más cerca de casa, los estudios, incluyendo los de Accenture y Deloitte, predicen que la robótica eliminará o automatizará hasta el 40% de los trabajos básicos de contabilidad para 2020.

El impacto de los avances tecnológicos no es nada nuevo para la contabilidad. Incluso la contabilidad de doble entrada fue, en su día, un avance en la tecnología-uno que impactó profundamente la contabilidad. Solo en nuestras vidas, el impacto de las tecnologías ha afectado drásticamente nuestro trabajo y nuestras vidas: ordenadores personales, hojas de cálculo y software, internet y dispositivos inteligentes, por nombrar sólo algunos. Pero las tecnologías emergentes de hoy, como la analítica de datos, la cadena de bloqueo, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, lo que denominaremos colectivamente tecnologías digitales, tienen el potencial de ser el verdadero cambiador de juego para la profesión. Estamos en la agonía de la cuarta revolución industrial , que parece que pronto tendrá un profundo impacto en la profesión de contabilidad.

Este artículo examina la investigación sobre cómo las tecnologías emergentes y la automatización que anuncian podrían afectar al sector de servicios profesionales. Sigue considerando las implicaciones potenciales para las prácticas contables pequeñas y medianas (PMS), y cómo la profesión contable y PMS podrían responder mejor.

El futuro de las profesiones

La investigación de Richard y Daniel Susskind, popular en el circuito de conferencias de contabilidad y publicado en El futuro de las profesiones , incluye una predicción bastante alarmista para las profesiones. Su mensaje a la profesión de contabilidad se lee como una advertencia de salud (véase ICAS , Voice of America y Harvard Business Review por ejemplo). Dentro de las décadas, las profesiones tradicionales, incluida la contabilidad, serán desmanteladas, dejando a la mayoría de los profesionales, pero no todos, a ser reemplazados por personas con menos experiencia, nuevos tipos de expertos y sistemas de alto rendimiento.

La mayoría de los profesionales de la corriente principal creen que saldrán en gran parte ilesos. Aunque admiten que el trabajo de rutina puede ser asumido por las máquinas, sostienen que los expertos humanos siempre serán necesarios para los proyectos difíciles y tareas que requieren juicio, creatividad y empatía.

Pero la investigación de Susskind muestra que cuando el trabajo profesional se divide en partes componentes, muchas tareas son rutinarias y basadas en procesos, y de hecho no exigen juicio, creatividad o empatía. Los profesionales humanos, argumentan, ya están siendo superados por una combinación de poder de procesamiento bruto, datos grandes y algoritmos notables. Estos sistemas no replican el razonamiento y el pensamiento humanos. Los Susskinds concluyen: “Las profesiones necesitan cambiar. La consecuencia es que muchas de las tareas tradicionalmente asociadas con la profesión son o pronto serán automatizadas y que el futuro de la profesión descansa en redefinir sus ofertas principales e inventar nuevas tareas útiles.

“Las profesiones necesitan cambiar. La tecnología puede obligarlos a hacerlo. “Richard y Daniel Susskind


La era de la analítica

Quizás la evidencia más completa, el análisis y las ideas sobre cómo la automatización puede afectar el trabajo, incluido el de los contadores, se pueden encontrar en el estudio McKinsey Global Institute / McKinsey Analytics,  The Age of Analytics: Competing In A Data-Driven World . También presenta algunas indicaciones sobre cómo la profesión y SMPs podría responder-específicamente en su conjunto de datos exhaustivos sobre dónde las máquinas pueden y no pueden reemplazar a los seres humanos .

McKinsey analizó el impacto de la automatización en 54 países que cubren el 78% del mercado de trabajo global para evaluar el porcentaje de tiempo dedicado a actividades con el potencial técnico de automatización adaptando la tecnología actualmente demostrada. Tomando una mirada más cercana a los datos de apoyo de McKinsey para el sector de servicios profesionales, científicos y técnicos (“servicios profesionales”), un sector que incluye asesoría contable y fiscal, se puede ver que, a nivel mundial, el sector profesional emplea a 38,1 millones y el 39% De trabajo tiene potencial para ser automatizado (Europa 14,5 millones y 37%). Existe una variación significativa en el potencial de automatización de un país a otro: Italia (39%) y Francia (44%) tienen un mayor potencial de automatización que Alemania (34%) y Reino Unido (35%).

Cabe señalar que la IFAC estima que el número de contadores profesionales que son miembros de las organizaciones miembros de la IFAC es de 2,8 millones, un 7,3% del total del sector profesional.

El sector de los servicios profesionales, científicos y técnicos de Europa emplea a 14,5 millones y el 37% del trabajo tiene potencial para ser automatizado.

Factibilidad técnica de la automatización

En un artículo anterior sobre la Global Knowledge Gateway, “donde las máquinas podrían reemplazar a los contadores y donde no pueden (aún)” , McKinsey identifica siete grupos de actividades de alto nivel: la administración Otros, la aplicación de conocimientos especializados, las interacciones de las partes interesadas, el trabajo físico impredecible, la recopilación de datos, el procesamiento de datos y el trabajo físico previsible. Dado que todas las actividades constitutivas tienen un potencial de automatización diferente, McKinsey llega a una estimación global del potencial de automatización para el sector examinando el tiempo que los trabajadores pasan en cada uno de ellos durante la semana de trabajo.

McKinsey concluyó que manejar a otros (el 9% del tiempo dedicado a esta actividad puede automatizarse adaptando la tecnología actualmente demostrada) y aplicar la experiencia (a la toma de decisiones, planificación y tareas creativas, 18%) son los menos susceptibles a la automatización. Las interacciones de las partes interesadas y el trabajo físico impredecible son menos susceptibles, y la recopilación de datos (64%), el procesamiento (69%) y el trabajo físico predecible (78%) son altamente susceptibles.

Sobre la base de datos sobre el tiempo dedicado a las ocupaciones en los Estados Unidos, los que trabajan en el sector profesional pasan la mayor parte del tiempo aplicando conocimientos especializados, interacciones con los interesados , recolección de datos y procesamiento de datos . Esto representa noticias mixtas para la profesión contable: mientras que la aplicación de la experiencia y las interacciones de los interesados son menos susceptibles, la recopilación de datos y los datos de procesamiento son altamente susceptibles. Esto sugiere que los grandes trozos de tiempo que pasan los contadores profesionales y los PMS en la recolección y procesamiento de datos corren el riesgo de ser automatizados.

Estamos interesados ​​en saber qué proporción de tiempo que usted piensa que los contadores gastan en cada una de las siete actividades: haga clic aquí para responder a nuestra pregunta .

Las personas que trabajan en el sector profesional pasan la mayor parte de su tiempo aplicando la experiencia (el 18% del tiempo se puede automatizar adaptando la tecnología actualmente demostrada) , las interacciones de las partes interesadas ( 20%), la recopilación de datos (64%) y el procesamiento de datos(69%).

Susceptibilidad del Sector de Contabilidad a la Automatización

Mientras que la automatización requiere viabilidad técnica, no es un predictor completo por sí mismo. McKinsey identificó cinco factores que impactan la automatización convirtiéndose en una realidad.

  • Viabilidad técnica – como se señaló anteriormente, algunas actividades realizadas por contadores profesionales y PMS son menos susceptibles, mientras que otras son altamente susceptibles, a la automatización.
  • Costo del desarrollo y despliegue del hardware y software para la automatización – parecería que los costos, como el de análisis de datos y el cloud computing, han caído fuertemente en los últimos años. Esto indica un mayor riesgo de automatización.
  • Costo de la mano de obra y la dinámica relacionada con la oferta y la demanda – muchas jurisdicciones están reportando una guerra de talentos con personal calificado en escasez. Esto parece haber desencadenado aumentos significativos en los salarios de los contadores profesionales. Estos crecientes costos laborales apuntan a un mayor riesgo de automatización.
  • Beneficios más allá de la sustitución de la mano de obra – es fácil ver que la automatización podría conducir a niveles más altos de producción, mejor calidad y menos errores, especialmente en la recolección y procesamiento de datos. Por ejemplo, en una auditoría, la tecnología permite probar, de forma rápida y precisa, poblaciones enteras de datos en lugar de sólo muestras. Estos beneficios de la automatización apuntan hacia un mayor riesgo de automatización.
  • Aspectos normativos y de aceptación social – parece probable que los empleadores o clientes acepten un robot o una máquina que reemplace algunas de las funciones de un contador, pero tal vez menos aceptando cuando la situación exige el ejercicio de juicio profesional o escepticismo, como un dilema ético. Los reguladores también podrían preferir ver la intervención humana que depender de una máquina.

Estamos interesados ​​en saber si usted piensa que estos factores hacen la automatización del trabajo del contador más o menos probable: por favor haga clic aquí para responder a nuestra pregunta .

Implicaciones SMP

El análisis anterior sugiere que una proporción significativa del trabajo básico de un contador típico y las principales fuentes de ingresos de honorarios de SMP tienen potencial de automatización. Sin embargo, varios otros factores pueden trabajar en concierto o en contra para realizar este potencial. Ya estamos viendo una cierta realización de este potencial. Por ejemplo, los servicios de software y suscripción ahora pueden recolectar y organizar automáticamente datos de todo, desde la nómina y el inventario hasta las auditorías y el lenguaje de contratos, e incluso realizar análisis sobre tareas tediosas como la reconciliación bancaria. Si esta tendencia continúa acelerándose y profundizándose, entonces es vital que la profesión acelere su movimiento hacia tareas y actividades menos susceptibles a la automatización.

En suma, la automatización presenta amenazas y oportunidades a los PMS. El aprovechamiento de las oportunidades probablemente demandará una redefinición significativa de su rol, pasando de los servicios y tareas de cumplimiento basados ​​en la recolección y procesamiento de datos al trabajo basado en el análisis de datos y asesoramiento sobre las implicaciones de los datos y las acciones recomendadas. El reto para toda la profesión es reinventar las tareas básicas y las ofertas de servicios.

El candidato superior es asesor. El asesoramiento implica el manejo de otros, la aplicación de conocimientos especializados y las interacciones de los interesados, actividades que son mucho menos susceptibles a la automatización que la recopilación y procesamiento de datos. Los ingredientes cruciales para el asesoramiento, que por ahora parecen impermeables a la automatización, están estableciendo confianza y proporcionando experiencia personalizada.

Aquí en Europa muchos contadores parecen reconocer el reto y la necesidad de cambio. De acuerdo con la encuesta de la Contabilidad Europea, The Technology Barometer , el 42% de los encuestados ven la tecnología como un desafío serio que requerirá cambios significativos. Un tercio cree que la tecnología es una oportunidad para reinventar la profesión y el 56% la ve como una oportunidad para mejorar los servicios de contabilidad.

Las ofertas por prácticas contables ya están empezando a cambiar a medida que el enfoque se convierte en asesoramiento. Muchas empresas de contabilidad más grandes sacan un porcentaje significativo de sus ingresos de este tipo de trabajo. Esta tendencia, lejos de la auditoría a favor de la asesoría, está cobrando fuerza entre las redes de contabilidad internacional de tamaño mediano y los PMS (ver MGI Worldwide y la Encuesta Global SMP 2015 de IFAC ). Algunos predicen que en lugar de los servicios de cumplimiento monopolizar el tiempo del contador, los servicios de asesoramiento de negocios que utilizan tecnologías digitales emergentes para agregar valor comprenderán la gran mayoría de los ingresos de los PMS en el futuro previsible . En última instancia, la diversificación y el consiguiente aumento del empleo de los no contables,

El futuro

El futuro de la profesión, y el de los PSM, parece propuesto para presentar tanto desafíos como oportunidades. La realización de las oportunidades depende de que los SMP se enfoquen en el valor que pueden ofrecer a sus clientes. Eso exige que los SMPs consideren cuidadosamente la diversificación y la transición al asesoramiento, una transición para la cual la tecnología será una herramienta crucial. Los SMPs necesitarán el apoyo de las organizaciones contables profesionales para ayudar a hacer esa transición. El liderazgo de la profesión contable -la IFAC, las organizaciones regionales como EFAA y las organizaciones contables profesionales- asumen la responsabilidad de liderar este cambio. Es entonces para los SMPs hacer el cambio. EFAA ha hecho un comienzo significativo. Ha establecido un Grupo de Trabajo Digital, presidido por Martin de Bie , Encargado de proporcionar liderazgo y orientación a los miembros de la EFAA sobre la mejor manera de apoyar a los PMS a medida que buscan aprovechar las tecnologías digitales. Esta iniciativa comenzó el 8 de junio con la conferencia internacional de EFAA ‘Desarrollo de la digital profesional’, el primero de este tipo dirigida a las SMP y pymes: presentaciones, entrevistas en video y lo más destacado se alojan aquí .

Así informa Supersociedades sobre novedades regulatorias

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(Supersociedades, Documento, 07/11/2017 )

La Delegatura de Asuntos Económicos y Contables de la Superintendencia de Sociedades publicó una recopilación de las novedades normativas más relevantes en el boletín informativo contable. En esta edición el documento incluye decretos sobre Normas de Información Financiera para entidades que no cumplen la hipótesis de negocio en marcha (HNM), el modelo de informe del revisor fiscal con ISAE sugerido por el Consejo Técnico de la Contaduría Pública para entidades del grupo 1 y las grandes del grupo 2 y los nuevos decretos en desarrollo de la Ley 1314 del 2009. El capítulo final recopila algunos de los conceptos contables de la entidad emitidos sobre aspectos como la consolidación de información de matrices fuera del país, el cálculo actuarial y la corrección de errores y cambio de políticas bajo los nuevos marcos técnicos normativos, entre otros. Por último, la entidad precisa que el documento tiene una finalidad estrictamente informativa y no incluye ninguna opinión de la Supersociedades sobre las normas o sugerencias de otros organismos públicos o privados.

 

No participar en la conversión a los nuevos marcos contables no exime al contador de conocer la normativa

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(Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Concepto 398, 05/02/2017 )

La no participación directa del contador en el proceso de conversión a los nuevos marcos técnicos no exime al profesional de conocer la nueva normativa ni de responder por la obligación de certificar los estados financieros, mientras sea el contador de la entidad, precisó el Consejo Técnico de la Contaduría Pública. Aunque los derechos y obligaciones del contador con la empresa terminan en la fecha en que finaliza el vínculo laboral, es obligación suya dejar resueltos todos los aspectos relacionados con su ejercicio profesional hasta esa fecha. Por lo tanto, es necesario evaluar las circunstancias en las que se produjo el retiro, considerando diferentes posibilidades: si fue durante el año de transición, si fue durante el año de aplicación o si fue después de este último.

 

EL PROBLEMA DEL CÁLCULO DE LAS PÉRDIDAS ESPERADAS

“LA CRISIS BANCARIA HABÍA DEMOSTRADO AMPLIAMENTE QUE EL CRITERIO PÉRDIDAS INCURRIDAS PROVISIONABA POCO Y TARDE. ASÍ QUE, TRAS LARGA DISCUSIÓN Y ALGÚN ARRASTRE DE PIES, IASB RECONOCIÓ LA COBERTURA DE LAS PÉRDIDAS ESPERADAS (ECL) EN SU IFRS 9 (JUNIO DE 2014), Y FASB LO HIZO DOS AÑOS MÁS TARDE. SE CERRÓ ASÍ A NIVEL CONCEPTUAL EL CONTENCIOSO ENTRE CONTABLES Y SUPERVISORES. PERO INMEDIATAMENTE SE ABRIÓ EL TURNO DE LAS DISCREPANCIAS PRÁCTICAS Y DE LOS PROBLEMAS DE APLICACIÓN, TURNO AÚN NO CERRADO. LO PENDIENTE NO ES UN TEMA MENOR PARA LOS BANCOS”.

En 2009 el Consejo de Estabilidad Financiera y el todopoderoso G20 apuntaron a los creadores de estándares contables americano y europeo, el FASB y el IASB, la conveniencia de no circunscribir las provisiones por riesgo de crédito a las operaciones con muestras objetivas de deterioro (el criterio ‘pérdidas incurridas’), proponiendo el criterio ‘pérdidas esperadas’ (ECL por sus siglas inglesas), que alcanza a las que presumiblemente –estadísticamente- producirá en el futuro una cartera ahora en situación normal.

El Comité de Supervisores Bancarios de Basilea ya lo había introducido en sus métodos avanzados de Basilea II (2004). Los propios contables tenían en curso una revisión de su modelo, por las complicaciones de su aplicación, con muchas versiones locales diferentes. Pero argumentaban que los objetivos prudenciales, por estimables que fuesen, no eran asunto suyo, y que las provisiones estadísticas olían a manipulación de resultados.

Pero quien podía hacerlo les había dicho que los objetivos prudenciales y los movimientos cíclicos también importan y, sobre todo, que ECL proporcionaría una información más útil al usuario de estados financieros. La crisis bancaria había demostrado ampliamente que el criterio pérdidas incurridas provisionaba poco y tarde, frase repetida hasta la saciedad y que además, a diferencia de muchos lugares comunes, es verdad. Así que tras larga discusión y algún arrastre de pies, IASB reconoció la cobertura de las pérdidas esperadas en su IFRS 9 (junio de 2014), y FASB lo hizo dos años más tarde.

Se cerró así a nivel conceptual el contencioso entre contables y supervisores. De ello me congratulé en su momento (CONSEJEROS, diciembre de 2014). Pero inmediatamente se abrió el turno de las discrepancias prácticas y de los problemas de aplicación, turno aún no cerrado. Lo pendiente no es un tema menor para los bancos.

1. De contables y supervisores

En el capítulo de discrepancias, surgieron las habituales diferencias inconciliables entre las dos sectas contables. Luego veremos otras entre los contables y los supervisores. FASB exige que se calculen las pérdidas esperables durante toda la vida de la operación. IASB lo acepta para los créditos perjudicados y para aquellos en los que se haya producido un incremento significativo del riesgo después de originada la operación, una categoría más fácil de enunciar en el papel que de concretar en la práctica. Pero para los créditos en situación normal el cálculo de ECL solo tendrá en cuenta los siniestros crediticios esperables en los siguientes doce meses. Obviamente, las provisiones resultantes serán mayores con el criterio FASB, especialmente en las operaciones a largo plazo, como las hipotecarias que tanto pesan en las carteras bancarias. La diferencia es importante. Además da gran relevancia a la recalificación de operaciones de normales a de riesgo agravado, paso que por desgracia depende de muchos factores opinables.

Por otra parte, FASB solo contabiliza los intereses realmente cobrados en los créditos perjudicados (criterio de caja). En cambio IASB impone el criterio del devengo, una opción optimista dada la elevada probabilidad de que los intereses contractuales no lleguen a cobrarse; por eso el BCE, en una guía a ‘sus’ bancos, pide que informen además de los intereses con criterio de caja. Los dos foros contables tampoco lograron coordinar sus fechas de entrada en vigor (2018 para IFRS 9, 2020 –empresas cotizadas- y 2021 –las demás- para el estándar FASB), una discrepancia menor en comparación con las otras, y que el calendario resolverá.

Las diferencias entre FASB e IASB son malas para las comparaciones internacionales, y alargan la lista de motivos que obligan a los grandes grupos bancarios a presentar diferentes contabilidades en las diferentes jurisdicciones en que operan.

La gran cuestión, que ocupa el resto del artículo, es cómo calcular ECL. Centrémonos en IFRS 9, ya que los estándares de IASB se incorporan poco menos que de oficio a la normativa contable comunitaria (esta lo fue mediante un reglamento el pasado noviembre), y por tanto a la española.

IFRS 9 está redactado en términos de principios, no de reglas. No impone unos métodos concretos de cálculo de las pérdidas esperadas. Los acepta todos. Sus principios plantean pocas concreciones o restricciones a la actuación de los contables. Y cuando lo hace trata de ser neutral, esto es, no decantarse del lado de la severidad (de la prudencia valorativa que gusta a los supervisores y que fue principio contable durante el siglo XX). Veamos algún ejemplo de esa neutralidad.

Los dos componentes de las pérdidas esperadas, la probabilidad de impago (PD), y la pérdida experimentada una vez producido el impago (LGD), pueden calcularse con los datos de diferentes escenarios coyunturales: el actual, sea cual sea, o un escenario ‘medio’ que comprenda un ciclo económico completo, o un escenario arbitrariamente desfavorable, o incluso el peor escenario conocido en la historia reciente… IFRS 9 pide que el cálculo se haga según la situación imperante en el momento de la formulación de los estados financieros, y rechaza expresamente los escenarios optimista y pesimista. Es la opción neutral, pero tiende a producir movimientos procíclicos: pocas provisiones en los años buenos, más en los malos (aunque en ambos casos superiores a las que daría el criterio pérdidas incurridas).

Por eso los supervisores se decantaron por aplicar un escenario que considere un ciclo completo para PD, y un escenario adverso (‘downturn’) para LGD. Aunque, algo paradójicamente desde el punto de vista prudencial, optaran, como luego el IASB, por el menos severo horizonte de doce meses. (Al parecer IASB eligió la convención doce meses, difícil de justificar objetivamente, por la comodidad técnica de converger con esta faceta de la regulación supervisora; otra razón menos confesable pudo ser reducir la carga impuesta por el nuevo criterio).

2. Información y pérdidas esperadas

El Comité de Basilea reconoce esas diferencias y no las objeta, dadas las diferentes finalidades de las regulaciones prudencial y contable. Aunque hay otras diferencias (en la definición de morosidad, donde IFRS 9 es más elástico, en la composición de las pérdidas) en las que no estaría de más, ni debería ser imposible, un acercamiento de posturas.

IRFS 9 tampoco es picajoso en cuanto a las fuentes de información con las que construir las pérdidas esperadas: le basta la disponible “sin esfuerzos o costes indebidos”. Preferiría la de propia cosecha, si la hay y es fiable, pero no hace ascos a la información externa que resulte razonablemente relevante; digamos, datos compilados por la industria bancaria, o por las centrales de riesgos, o incluso la información procedente de las denostadas agencias de calificación, cuyos potentes bancos de datos parece que pueden producir PD para casi todo. También en este capítulo los supervisores resultan más rigurosos en sus exigencias iniciales… aunque a veces terminen claudicando ante la realidad de los hechos.

El ‘enfoque principios’ permite una aplicación muy general del estándar, que sirve para situaciones presentes y futuras, lo cual se considera importante en un mundo financiero en constante innovación. En cambio un ‘enfoque reglas’ precisaría de un libro de instrucciones enormemente detallista (mucho más extenso que IFRS 9, que no es precisamente un texto breve) y sometido continuamente a una puesta al día condenada a llegar siempre con retraso.

Pero la flexibilidad tiene un precio: siembra dudas sobre cómo tratar los problemas concretos que se vayan planteando y que pueden tener soluciones múltiples. Algunos contables las resolverán preguntando a sus auditores. De hecho las primeras aproximaciones de las grandes casas auditoras a IFRS 9 están plagadas de interpretaciones u opiniones sobre cuestiones puntuales en las que el texto puede ser inconcreto o ambiguo. En ese sentido habrá finalmente reglas, que serán las soluciones aceptadas por los auditores. Otras entidades que tengan suficiente tamaño y capacidad técnica compararán los resultados de métodos alternativos, y optarán humanamente por el más cómodo para su cuenta de resultados. Porque hay un problema: el enfoque principios quiere ser neutral en sus consecuencias, pero las diversas opciones compatibles con los principios no lo son.

Esta problemática de aplicación ya se la planteó Basilea al diseñar sus métodos avanzados de cálculo del coeficiente de solvencia. Nótese la similitud entre algunas tareas a resolver en los dos ámbitos. El llamado método IRB de Basilea II obliga a calcular pérdidas esperadas. Su regla de oro es que hay que cubrir las pérdidas inesperadas con capital, y ECL con provisiones. Si hay más provisiones que ECL, el exceso de provisiones, una parte de él en realidad, puede computarse como capital. Si hay menos, el déficit de provisiones ha de cubrirse con más capital.

En todo caso hay que calcular unas ECL, aunque como hemos visto no sean las contables. Con ese buen punto de partida los bancos IRB no deberían tener problemas mayores para atender IFRS 9. Dispondrán de la información base, de la experiencia en materia de previsión coyuntural, y de la tecnología de cálculo, y no será complicado pasar del cálculo para perspectivas estresadas al cálculo para perspectivas normales, de consenso.

Perfecto, pues, para los bancos IRB. Pero Basilea fue muy consciente de las dificultades de recogida de los datos necesarios para calcular los componentes de ECL; esas dificultades afectan más a unos bancos que a otros, y son mayores, y con menos soluciones alternativas, para LGD que para PD. Comprendió que muchos bancos serán incapaces de calcular esos parámetros, que otros podrán calcular PD pero no LGD, y que solo algunos podrán calcularlo todo.

Para los primeros, una legión compuesta por la gran mayoría de los bancos del mundo, diseñó un método alternativo, el método estándar, que usa unas medidas del riesgo convencionales proporcionadas por la normativa; es responsabilidad del regulador calibrarlas para mantener una comparabilidad suficiente con el método IRB (no siempre se ha logrado). Los segundos utilizan el método avanzado, pero aplican, junto a los PD de cosecha propia, unos parámetros LGD convencionales. Finalmente, el tercer grupo utiliza sus propios PD y LGD. Los bancos IRB son relativamente pocos en número, pero incluyen a los más grandes, que gestionan tres cuartas partes o más del negocio bancario mundial. Basilea admite mezclas, cuando un banco puede calcular PD o LGD para unos segmentos de la cartera pero no para otros.

Por otra parte Basilea sabía que la libertad de elección de modelos de solvencia produciría soluciones demasiado complacientes; ya tenía experiencia de ello, derivada de su tratamiento del riesgo de mercado con modelos internos desde 1996. Así que también restringió los modelos aplicables, y sometió a sus usuarios potenciales a una serie de exámenes previos y de pruebas de reválida. Quienes no los aprobaran aplicarían el método estándar. En 2005 el Comité de Basilea creía en el progreso: los bancos irían evolucionando irreversiblemente hacia un uso cada vez más extenso del método IRB. En la actualidad ha perdido aquella fe de novicio, en parte por el mal uso que han hecho los bancos de los métodos avanzados, y propone volver al método estándar para ciertos segmentos de la cartera, o utilizar sus resultados como suelo de los métodos avanzados que frene manipulaciones interesadas.

3. Corruptelas y prácticas bancarias

Esa experiencia de los planteamientos prudenciales debería tenerse muy presente en los planteamientos contables, porque las dificultades y las corruptelas surgidas en aquellos se van a repetir en éstos.

El Comité de Basilea se apresuró a acoger el cambio del criterio contable en una de sus guías sobre sanas prácticas bancarias (2015). Esa guía proporciona principios útiles en materia de responsabilidad corporativa y en una serie de cuestiones formales. Pero no ataca el tema de la indefinición de los métodos de cálculo de ECL. Abunda en apelaciones bienintencionadas a la robustez y consistencia de los métodos y al uso de instrumentos adecuados o apropiados, pero no los concreta. Además es obvio que sus destinatarios son principalmente los bancos capaces de utilizar métodos avanzados.

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